Los paisajes empiezan a ocupar un lugar importante en su obra.
Su arte empezaría a desplazarse entre lo exterior y lo interior, entre la pintura al aire libre y el trabajo en estudio.
La mayoría de la generación de pintores de la época, van a París imitando a Picasso como es el caso del artista.
En un primer momento depende de un modelo identificado con la Escuela de París, pero mas tarde se aparta sin perder sus orígenes.
En el Paisaje, el pintor quiso representar al pueblo donde nació, con sus actividades cotidianas en la década de los 40.
La obra de Francisco Gil se ajusta a la preocupación por el paisaje plasmado con realismo e imbuido de un profundo expresionismo , y a la sobriedad cromática, si bien su paleta es mas viva y amplia en los años anteriores a la contienda española y en los años anteriores a su fallecimiento. En sus paisajes encontramos siempre a un dibujante sólido con profundos conocimientos de la perspectiva con composiciones acertadas consiguiendo texturas de gran interés.
Cultivó una pintura comedida y clasicista con algún toque de modernidad.
Francisco Gil fue un pintor que en su carrera pictórica cultivo y dominó todos los géneros y técnicas, el oleo, el dibujo, la acuarela y los aguafuertes.
Abarcó toda la gama de posibilidades, paisajes, bodegones, retratos, y con las técnicas mas variadas, desde la acuarela al fresco.
La perspectiva es también característica de su obra.
Muchas de sus obras son retocadas en varias ocasiones hasta que el artista considera que están completamente terminadas.
En su paleta de pintor sobresalen los tonos blanquiazules, verdes y grises.
El componente esencial de su pintura es la luz en el paisaje.






















